Diabetes gestacional

¿Qué es la diabetes gestacional? La diabetes mellitus es una enfermedad en la cual los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre se elevan y exceden los valores normales. El cuerpo produce la glucosa por los alimentos que usted consume.

El páncreas—un órgano situado detrás del estómago—produce la insulina. La insulina es una hormona que transporta la glucosa desde el flujo sanguíneo hasta las células donde se utiliza para producir energía. La diabetes ocurre cuando el azúcar no entra en las células y se acumula en la sangre. La diabetes mellitus gestacional (DMG) es una forma de diabetes que puede producirse durante el embarazo, generalmente durante el segundo trimestre. Durante el embarazo, la placenta produce hormonas que contribuyen al desarrollo del bebé. Estas hormonas también bloquean los efectos de la insulina en el cuerpo de la mujer, lo cual aumenta los niveles de azúcar en la sangre.

¿Quién está a riesgo?

La DMG afecta entre 4 y 8 por ciento (de 4 a 8 por cada 100) de todas las mujeres embarazadas. En los Estados Unidos ocurren aproximadamente 135,000 casos de DMG en un año. Toda mujer embarazada puede desarrollar esta condición, pero hay unas mujeres que están a mayor riesgo. Los factores de riesgo de la DMG incluyen:

  • La edad (tener más de 25 años; el riesgo es aún mayor después de los 35 años)
  • La raza (ocurre con más frecuencia en afro-americanas, hispanas, indo americanas y asiático- americanas)
  • El sobrepeso y la obesidad
  • Un historial médico personal de diabetes gestacional, prediabetes o haber dado a luz un bebé de más de 4 kilos (9 libras)
  • Antecedentes familiares de diabetes tipo 2 (en padres y hermanos) Entre las mujeres con estos factores de riesgo, hasta un 14% (14 en 100) desarrolla la DMG.

¿Cómo puede saber si tiene diabetes gestacional?

La mayoría de mujeres con DMG no tienen señas que les avisen ni síntomas.

Debido a la falta de síntomas, se recomienda que todas las mujeres embarazadas se hagan la prueba para la DMG entre las semanas 24 y 28 del embarazo. Sin embargo, se recomienda la prueba en la primera visita del embarazo para las mujeres afroamericanas, hispanas, indo- americanas y asiático-americanas que sean obesas y que tengan antecedentes de DMG, o cuyas familias tengan un historial médico de diabetes. La prueba se llama prueba de tolerancia a la glucosa oral y se usa para medir los niveles de glucosa en la sangre antes y después de tomar una bebida azucarada.

¿Puede ser peligrosa la diabetes gestacional?

El azúcar elevado en las mujeres con DMG puede afectarlas a ellas y al bebé. Para la madre, aumenta el riesgo de parto prematuro y preeclampsia, una condición que se caracteriza por una alta presión sanguínea. El azúcar elevado en la madre puede hacer que el bebé crezca demasiado. Los bebés que son muy grandes pueden tener dificultar para pasar por la vagina (canal del parto) y sufrir lesiones durante el nacimiento. Si el bebé es demasiado grande también existe un mayor riesgo de que sea necesario un parto por cesárea. El azúcar elevado en la madre puede causar un parto de mortinato (feto muerto). La diabetes gestacional no controlada también aumenta el riesgo de ictericia y problemas respiratorios en el recién nacido.

Después del nacimiento, el bebé puede desarrollar hipoglucemia (baja azúcar en la sangre), la cual es una condición posiblemente peligrosa. Mientras está en el útero, el páncreas del bebé produce gran cantidad de insulina en reacción al azúcar elevado en la sangre de la madre, y continúa produciéndola después de nacer. Sin el azúcar suministrado por la madre, el exceso de insulina puede hacer que el nivel de glucosa del bebé baje demasiado. ¿Cómo se trata la diabetes gestacional? El llevar una dieta saludable y bien equilibrada y hacer ejercicio en base rutinaria son medidas importantes para prevenir y tratar la DMG.

El personal médico que la atienda, vigilará su azúcar en la sangre y es posible que le recomiende un experto, tal como un endocrinólogo o un instructor sobre diabetes para que le ayude a mantener el azúcar bajo control. Si la dieta y el ejercicio no son suficientes, puede ser que usted necesite que le receten medicamentos orales contra la diabetes o
insulina.

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